Blackfriday
Yo estudio en la universidad, en una ciudad
a nueve horas del pueblo donde me crié, él apenas va cursando grado séptimo y
le gustan mucho los video juegos. Pienso en lo bien que bien le vendría un XBOX
para pasar los fines de semana, también a mí, pero eso de las compras por
internet no es lo mío, sobre todo porque no confío en la gente en estos tiempos.
Hace unas semanas había buscado un XBOX, no sé por qué el precio estaba asequible, si la pandemia todo lo había subido. Yo quería algo para soportar el encierro. Después de pensar todo con cabeza fría no compré nada –mi situación económica no estaba muy bien que digamos–, salí de la página y revisé quien más estaba conectado a esa hora, nadie. Apagué el celular y me acosté a dormir.
Al rato una notificación de mercado libre
suena en mi celular. –Que vulnerables somos a la internet –pienso. El XBOX que había
buscado estaba a mitad de precio. Ya era la madrugada del viernes y Blackfriday
hacía de las suyas.
–Esta es una señal del cielo– me dije sin
darme tiempo a algún razonamiento sensato. Gasté todo mi dinero del mes que acababa de recibir, lo compré y seguí durmiendo.
Semanas después tocaron la puerta del apartamento, me pareció raro. El XBOX que pedí había llegado, los trabajos que de manera virtual dejaban en clase me tenían absorto y no había siquiera tenido tiempo de recordar que había pedido un XBOX innecesario en una noche loca de compras en internet.
No negaré que estaba súper emocionado, por un
momento mandé al carajo los trabajos, era justa una sana diversión. Con mucha
ilusión puse el paquete sobre la mesa, era extrañamente pesado, la destapé como
pude, quería probarlo inmediatamente, pero lo único que encontré en la caja fue
un sólido y pesado ladrillo. ¡No puede ser! Grité enfurecido. Mis vecinos de
apartamento se alarmaron, creían que me había infectado de Covid y acababa de
enterarme. A mí me dio pena decir que me
habían estafado, así que declaré que tenía el virus, –lo contraje por bobo–, me
decía.
Dejé el ladrillo debajo de mi mesa de estudio. Algunas veces,
cuando estiro los pies me topo con él, me recuerda que no todo lo que brilla es
oro, en especial por la internet.
Hola, me llamo Laura. Gracias por leerme. Si te gustó mi relato puedes compartirlo, dejar un comentario en el blog o seguirnos.


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🥺
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